El cereal es uno de los principales cultivos en nuestro territorio nacional. Altamente resistentes a las diferentes condiciones climatológicas, muy ricos en proteínas y completamente aconsejables para una alimentación saludable. ¡Más que suficientes razones!.

Su plantación pasa por diferentes etapas fenológicas: Germinación y emergencia; Ahijamiento; Encañado, Maduración o engorde del grano; y la recolección de la cosecha, todas ellas muy dependientes en tiempo y forma de las características de la planta. No obstante, para que la producción sea la adecuada, es necesario conocer muy bien las necesidades de cada tipo de cereal, y así poder actuar en consecuencia, ayudando con los nutrientes necesarios para optimizar su cosecha.

El suelo, un factor primordial

El terreno de la siembra de los cereales debe estar en óptimas condiciones físicas y químicas y debe cumplir ciertos factores para que los resultados sean los esperados y consigamos una producción exitosa. Es primordial analizar el comportamiento de los suelos agrícolas y sus reacciones naturales, para conocer sus carencias ante las demandas del cultivo.

El primer paso es refinar el suelo. Se pueden llevar a cabo prácticas de conservación del suelo con el objetivo de reducir la erosión y el consumo energético. Dependerán de la pendiente, la estructura del suelo y procuraremos a su vez evitar escorrentías y encharcamientos. Se debe eliminar las malas hierbas y prevenir la aparición de posibles plagas o enfermedades. Además, hay que tener en cuenta, la profundidad a la que se siembra en función del tamaño de la semilla, la humedad del suelo y las condiciones climatológicas.

Nutrientes esenciales para una cosecha de calidad

El cultivo del cereal debe estar lo suficientemente nutrido para conseguir una producción de calidad.. Por eso, es imprescindible realizar una buena estrategia de abonado.

Los principales nutrientes que no pueden faltar en el cultivo del cereal son nitrógeno, fósforo y potasio.

La fertilización nitrogenada es la encargada de potenciar el desarrollo vegetativo y el crecimiento del cereal, además influye de manera muy significativa durante la etapa de ahijado y encañado. Para obtener unos buenos rendimientos es importante aplicar la cantidad adecuada de nitrógeno durante el comienzo de la planta y el crecimiento de los tallos.

El fósforo mejora la precocidad de los cereales y favorece el desarrollo radicular, es uno de los elementos esenciales para la formación de la espiga y el grano, endurece los tejidos, potencia la resistencia del cultivo frente a condiciones externas y reduce el encamado.

Mientras que el potasio mejora y asegura el crecimiento del cereal, potencia la resistencia del cultivo frente a condiciones externas como las heladas y ayuda a aumentar el rendimiento, calidad y peso del grano.

Este cultivo aparte de los nutrientes principales necesita bastante cantidad de magnesio, azufre y zinc, ya que es frecuente que en ciertos suelos se pueda dar deficiencia de estos elementos, por ello se debe cuidar su aportación durante el abonado para influir de forma positiva al rendimiento final del cultivo. Asimismo, es recomendable combinar el aporte de materia orgánica con el resto de nutrientes.

Recomendaciones fertilizantes

Teniendo en cuenta estas necesidades y las del suelo, en FERTISAC, hemos desarrollado productos especiales que satisfacen todas las demandas para el cultivo del cereal.

Cultivo de cereales de invierno

Para abonado de fondo, se debe usar entre 300 y 600 Kg/Ha de fertilizantes con composiciones N: P2O5:K2O

  • 1:2:2 (FERTI-ORGAN 6-12-12 o NPK 8-15-15), para suelos de fertilidad media
  • 1:2:1 (NPK 8-16-8 o NPK 12-24-12), para suelos pobres en fósforo
  • 1:2:3 (NPK 9-18-27), para suelos pobres en potasio.

 

Estas gamas FERTI-ORGAN y NPK permiten otras combinaciones según las necesidades del suelo. Para suelos ácidos recomendamos  nuestra gama FN.

Para abonado de cobertera, recomendamos nuestra gama NITROSAC  e INNITRO, ésta última se recomienda especialmente para suelos básicos. En este tipo de suelos es conveniente acidular el agua de riego mediante la aplicación de SULFATUR a razón de 1 litro por cada 10m3 de agua de riego.

Plan nutricional cereales de invierno

Cultivo de cereales de primavera

Para abonado de fondo recomendamos usar entre 800 y 1200 kg/Ha de fertilizantes con composiciones N:P2O5:K2O

  • 2:1:1 (NPK 20-10-5), suelos de fertilidad media
  • 1:3:1 (NPK 8-24-8), para suelos ricos en potasio

Para abonado de cobertera se necesita un aporte adicional de nitrógeno, entre 300-500 kg/Ha. Al igual que en el cereal de invierno recomendamos la gama NITROSAC  e INNITRO.

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